A casi un año del brutal crimen ocurrido en Florencio Varela, la investigación sumó un nuevo acusado. Se trata de David Alberto Godoy, de 44 años, un hombre oriundo del Barrio Illia, en el Bajo Flores, señalado por los investigadores como una pieza relevante en la secuencia que terminó con la muerte de las tres jóvenes.
Godoy será indagado por el juez federal Jorge Rodríguez y el fiscal Ignacio Calvi. La audiencia está prevista para este viernes, poco antes del mediodía, aunque al cierre de esta edición todavía no se había confirmado quién asumirá su defensa.
El sospechoso no fue encontrado oculto ni llevaba meses evadiendo a la Justicia. Permanecía alojado desde marzo en una dependencia de la Policía de la Ciudad, acusado de asaltar un supermercado con un arma de fuego. La DDI de La Matanza logró establecer su identidad y trasladarlo para ponerlo a disposición del juzgado.
El presunto chofer de la operación
La hipótesis principal sostiene que “Tomate” habría manejado una Chevrolet Tracker blanca utilizada para transportar a las víctimas desde la zona de la rotonda de La Tablada hasta una vivienda de Villa Vaettone, donde posteriormente fueron asesinadas.
Además, los investigadores sospechan que habría tenido una intervención directa en el comienzo del ataque. En particular, se le atribuye haber amenazado con un arma a Morena Verdi para obligarla a ingresar al domicilio.
La acusación incluye delitos vinculados con narcotráfico, femicidio agravado y privación ilegítima de la libertad. La Justicia intenta determinar ahora cuál fue su participación exacta y si actuó bajo las órdenes de otros integrantes de la organización.
Una pista familiar y el uso de tarjetas ajenas
El nombre de Godoy apareció durante las declaraciones de Celeste Magalí González Guerrero, una de las primeras imputadas que colaboró con la investigación. Según su relato, las jóvenes habrían sustraído 30 kilos de droga pertenecientes a Víctor Sotacuro, conocido como “El Duro”, señalado como uno de los presuntos líderes de la banda.
A partir de esa información, el juzgado y los detectives de la DDI reconstruyeron los vínculos del entorno. La pesquisa condujo hasta María Olivera, madre de Godoy, detenida recientemente y acusada de actuar como testaferro de la organización.
Los investigadores también detectaron que “Tomate” utilizaba tarjetas SUBE y aplicaciones digitales registradas a nombre de su madre, un dato que habría sido determinante para ubicarlo y relacionarlo con los movimientos previos al crimen.
Un historial delictivo previo
La investigación también incorporó los antecedentes judiciales de Godoy. Durante este año fue imputado en dos causas por robos, ambas tramitadas ante el Juzgado N°49. Una de ellas corresponde al asalto por el que permanecía detenido.
En otro expediente, iniciado dos años atrás, fue enviado a juicio por un hecho similar: la víctima había sido un conductor de una aplicación de transporte. Además, en 2024 enfrentó una acusación por estafa digital, causa en la que intervino la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia.
La camioneta que terminó incendiada
La Tracker blanca habría sido robada en un depósito de Munro. Después del triple crimen, el vehículo fue encontrado completamente incendiado en un descampado de Florencio Varela, cerca de las calles Río Turbio y Mar Chiquita.
El rodado estaba ubicado a unos 700 metros de la escena principal y próximo a una escuela de fútbol del barrio. En su interior, los peritos hallaron ropa parcialmente quemada y herramientas que podrían haber sido utilizadas durante el ataque y la mutilación de los cuerpos.
La indagatoria de “Tomate” será ahora una instancia clave para determinar si confirma, niega o intenta explicar su presunta intervención en una trama criminal que todavía mantiene varios interrogantes abiertos.
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